miércoles, 30 de octubre de 2013

Un gráfico contra el forofismo político

El gran Perpe ha realizado con sus legendarios bases de datos este gráfico donde se aprecia la evolución de la inversión extranjera directa en España


Ahí se puede apreciar lo volátil que es este dato y nos podemos dar cuenta de que "tanto dinero que viene de todas partes" en la actualidad ni siquiera ha llegado al mismo nivel que tenía antes de la crisis Bankia en el que ya gobernaba en PP –pero que no fue culpa directa del PP el que tanta inversión se largara entonces- y que está muy por debajo de lo que subió cuando en  mayo de 2010 ZP cambió su político presionado por la UE ni por supuesto lo que subió en 2007 (por la euforia burbujera internacional, tampoco por el PSOE).

Es decir, que es muy relativo lo de achacar a unos gobiernos o a otros las bajadas y subidas, hay que dejar de ser tan forofos con los políticos y desde luego dejar de juzgar los movimientos de flujos inversores internacionales (que pueden depender también de la crisis griega o de la italiana o de cualquier otra cosa) como síntomas de confianza o desconfianza en la buena gestión de un gobierno nacional.
 

martes, 29 de octubre de 2013

Relaciones inventadas entre la bolsa y el PIB y el paro

¿Si sube el PIB sube la bolsa?
Como se puede ver en Alemania, cuya bolsa está en máximos históricos, el PIB no sólo no lo está, es que este año está en decrecimiento
Y podemos ver cómo Francia tiene una evolución similar en el PIB y sin embargo su bolsa está lejos de máximos
Resumiendo, la bolsa puede subir con el PIB al alza y a la baja.
Si la tasa de paro baja, ¿sube la bolsa? Si vemos los datos de Alemania de los últimos 3 años parece que es así:
Pero si eso fuera cierto, la bolsa de Francia, cuya tasa de paro ha estado subiendo los últimos años, habrá bajado ¿no? Pues no
La bolsa sube con la tasa de paro subiendo y con la tasa de paro bajando y cuando cae, lo mismo. Lo mismo ocurre con el PIB.
Así pues la relación no existe, hay que tener en cuenta más factores

Sigue cayendo el número de hipotecas nuevas en España

jueves, 24 de octubre de 2013

Situación gráfica del €/$


qué son los activos fiscales diferidos y por qué son importantes

Los activos fiscales diferidos consisten en apuntar en el balance de una entidad como activo el dinero ahorrado en impuestos  por los activos en pérdidas aunque ese ahorro no se produce realmente hasta que la entidad vuelve a tener beneficios netos con los que compensarlas. Es decir, es como si nosotros nos apuntamos unas pérdidas que hemos realizado en bolsa como algo positivo ya que en el futuro lo podremos compensar cuando hagamos otra operación en la que ganemos. Así es la magia contable ¿Por qué es un tema importante? Porque genera un mejor balance a entidades financieras que tienen activos en pérdidas lo que ha convertido en operaciones muy jugosas la adquisición de la CAM por Banco Sabadell o la de Banco Valencia por Caixabank y se supone será lo mismo para el que compre Nova Caixa Galicia y Cataluña Caixa. Actualmente para Bankia cerca del 70% de su capital de mejor calidad (CT1) está compuesto por DTAs (Deferred Tax Assets por sus siglas en inglés), en el Sabadell representan el 60% e incluso en el Banco Santander suponen el 30%.
Las nuevas normas de Basilea III, que entrarán en vigor en 2014, obligan a las entidades a deducir de su capital estos DTAs por considerar que en caso de pérdidas o insolvencia estos activos no tienen valor por esa condición de que sólo se recuperan mediante el pago de menores impuestos en el futuro siempre que la entidad obtenga beneficios ¿Significa eso que el chollo ya no vale? Hecha la ley, hecha la trampa y los bancos han pedido al gobierno que considere estos activos tan “sui generis” como créditos fiscales para que así puedan contar como capital cara a los próximos test stress de la banca. Hacienda no sufriría por esto siempre y cuando no entre la entidad que se acoge a este cambio en proceso de liquidación. Como además los activos en pérdidas pertenecen sobre todo a las entidades nacionalizadas o a quien las han comprado con un esquema de protección de activos (EPA) que abonaría el estado, éste es el primer interesado en ese cambio. Su relevancia no es poca ya que, según los datos publicados por las propias entidades, están tratando de convertir entre 30.000 y 50.000 millones de euros de activos fiscales diferidos en créditos fiscales. Italia ya aceptó este cambio de activo fiscal diferido a crédito fiscal en 2010 y Basilea III lo aceptó por lo que el sector financiero español da por hecho que se verá beneficiado por esto lo que quizás haya ayudado a su excelente comportamiento bursátil los últimos meses ya que se hizo público este verano el principio de acuerdo entre el sector financiero y el gobierno sobre este tema. Esta artimaña puede ser clave para la banca española y el buen resultado de los tests de estrés.
PD - Hay una anécdota curiosa respecto a estos DTA´s que demuestra hasta qué punto es de hipócrita y falsa la política: en 2012 cuando Rato presentó su 2º Plan de Saneamiento a De Guindos los utilizó como argumento para justificar que en realidad Bankia no necesitaba tantos fondos ya que había 15 años para tener beneficios y compensarlos por los que se podían incluir en el capital… entonces el ministro español rechazó ese argumento. Ahora, 17 meses después, nadie duda que el gobierno los admitirá y convertirá en créditos fiscales para beneficiar a la Bankia de Goirigolzarri

Variación del PIB español en la actual legislatura

El déficit comercial español sigue mejorando

(datos de 2013 de los primeros 8 meses)

miércoles, 23 de octubre de 2013

Principales agregados macroeconómicos de España

según Banco de España

No hay que demonizar a los derivados

Si todo fuera tan sencillo como pedir dinero cuando lo necesitamos y asumir el coste que tiene en ese momento, o prestárselo al banco cuando nos sobra y aceptar la retribución que nos dé, los derivados no habrían nacido. Pero los mundos financieros no son tan sencillos e intentaré poner algunos ejemplos cercanos:
Imaginemos que somos una empresa turronera que sabe que durante los meses de septiembre, octubre y noviembre necesitará mucho dinero para poder comprar nueces, almendras, miel etc. y que a su vez sabe que durante diciembre y enero del año siguiente tendrá un exceso de tesorería fruto de las ventas navideñas ¿Por qué no puedo presupuestar desde meses antes lo que me va a costar la financiación y lo que me va a rentar el depósito de mi liquidez posterior? Para ello la mejor solución es que un banquero, tomando el precio de los depósitos y con una fórmula muy sencilla que tenga en cuenta el tiempo, calcule los precios y me ofrezca un precio a futuro con el que asegurarme -si me interesa- de un cambio brusco en los tipos de interés y así poder cuadrar mi presupuesto sin sustos.
De ahí, a especular sobre esos precios teóricos a futuro y usarlos para intentar ganar dinero con la evolución de los tipos de interés, hay un paso. Pero ese paso no es culpa del producto derivado que nace de una necesidad empresarial. Los derivados son necesarios para poder ofrecer coberturas de riesgos de tipo de cambio por ejemplo a las petroleras, que pueden invertir en libras o en euros de sus países pero acaban siempre cobrando en $. Otro ejemplo, ¿Cómo podría una empresa de autopistas disponer de la liquidez para iniciar las obras sin un coste aproximado de lo que le va a costar esa financiación en comparación a los ingresos de los peajes?

El abuso de los derivados es malo, no hay duda pero no existían en la crisis del ´29 ni apenas estaban prsentes en el crash bursátil de 1987, culparlos a ellos de la actual recesión es como echar la culpa de un asesinato a la pistola en lugar de al asesino.

miércoles, 16 de octubre de 2013

No hay que demonizar al crédito

No debemos olvidar que los mismos bancos americanos que otorgaron irresponsablemente hipotecas a los NINJA (suena mejor que subprime) son los mismos que financiaron el que Windows pasara de ser un proyecto en un garaje a un producto de utilidad casi universal. ¿Fue racional esa decisión? Sólo se supo después. De hecho, usando unos criterios de desconfianza y seguridad, la banca no otorgó crédito a unos universitarios que estaban dispuestos a destronar al entonces todopoderoso Yahoo como motor de búsqueda en Internet y tuvo que ser un inversor particular quien financió la creación de Google Inc (una historia apasionante que viene resumida aquí si os interesa) y pocos años después esos mismos bancos se peleaban por obtener sus acciones. Lo mismo podemos decir de quien se arriesgó a financiar a un arquitecto tan atípico como Gaudí (¿un contable con criterios de “no riesgo” lo hubiera hecho?) y qué decir del cine, la propia Walt Disney invirtió 6 millones de $ en “La bella durmiente” y sólo ingresó 3 pero encontró a pesar de ello nueva financiación para nuevos proyectos y mirad lo que es hoy.
La adecuada regulación (el caso Madoff ilustró, entre otros muchos, que el actual supervisor es incapaz de controlar todas las operaciones que se están realizando en todos los mercados ya que fue inspeccionado por la SEC varias veces sin encontrar nada extraño) es lo que necesita una reforma, y la responsabilidad de los bancos cuando prestan un dinero que no tienen pero no por eso hay que demonizar el crédito ni asumir que la banca no puede hacer apuestas por proyectos empresariales aunque a priori no parezcan sólidos.
Por otra parte, aparte de su importancia económica, no debemos olvidar la doble función social del crédito. Por un lado el que no haga falta tener cientos de miles de euros en la cuenta corriente o en posesiones para acceder a “caprichos de rico” puede resulte una inconsciencia si el capricho es muy costoso pero no sólo hablamos de viviendas, también hablamos de hacer viajes o simplemente ayudar a un familiar en apuros. El crédito permite que, aunque sólo sea por un tiempo limitado ( el viaje de la luna de miel por ejemplo) o en algunos productos contados (un televisor último modelo), el pobre pueda equipararse al rico. Y además, consigue que el joven emprendedor de familia con escasos recursos, pueda conseguir tener acceso a un capital con el que competir con el que tiene capital procedente de su familia.
Detrás del mundo financiero lo que hay son personas y ambiciones humanas que son comunes a la inmensa mayoría. No todos los créditos son malos y es cierto que debemos reducir las deudas pero mientras vivamos en este sistema económico, negar financiación al emprendedor por una excesiva regulación o por un exceso de prudencia es como dispararnos al pie.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La prudencia y el miedo

La prudencia es una gran virtud y, reconociendo que han sido personajes poco prudentes los que han determinado la Historia de nuestra civilización y probablemente sus mayores avances, yo aconsejo en economía ser prudentes: no posicionarse contra tendencia, conocer bien el producto en el que se piensa invertir, utilizar un dinero del que se pueda prescindir, tener un límite máximo de pérdidas etc.
Pero si bien la prudencia ha beneficiado mucho a quien la ha practicado en economía en esta crisis (si le ha ayudado a no tener una hipoteca a 30 años de una propiedad que no necesita o a no tener un fondo de inversión en renta variable española por poner dos ejemplos), también se puede decir que esa misma prudencia le ha podido perjudicar hasta 2007. Personalmente, la prudencia por ejemplo me llevó a no comprar Terras cuando lo hacía mucha gente y perdí una revalorización millonaria o a no comprar un apartamento en Benalmádena cuando conocí aquello hace 16 años y una propiedad costaba la mitad de mi sueldo bruto anual de entonces…
Luego no siempre es bueno ser prudente (aunque yo sea el primero en aconsejarlo) y tampoco es siempre malo comprar a crédito o endeudarse, sólo es malo cuando se hace sin control: la valentía también es una virtud. Basta ya de criminalizar a las personas por querer vivir mejor. Ha habido muchísimos errores: de los individuos, de los gobiernos, de las empresas, de las entidades financieras…evidentemente por eso estamos ante una crisis tan grave. Pero tampoco olvidemos que -al menos en España- nuestro nivel de vida es, en términos históricos y geográficos, muy bueno y es precisamente esa voluntad humana de superarse la que nos sacará de esta dichosa crisis.
En cuanto al miedo, no deja de ser una ventaja evolutiva que nos lleva a no arriesgar y en muchas ocasiones, es útil. Pero creo en economía el miedo no es un buen consejero y creo se equivocan los que se empeñan en propagarlo.
Yo soy escéptico, creo que se están cometiendo muchos errores entre los que pueden arreglar esto desde arriba y no tengo nada claro que vaya a haber una recuperación sino que más bien veo una estabilización en el fondo. Y creo es responsable advertir de los posibles riesgos derivados de la situación actual pero si sabemos combinar la prudencia con ciertas dosis de resignación, nuestra calidad de vida, aunque empeore en el aspecto económico respecto a hace seis años, va a seguir estando muy por encima de la media mundial. Y aunque no sea así, el miedo no nos va a ayudar a sobrellevarlo.

viernes, 4 de octubre de 2013

S&P500 perdió ayer la media de 50

Y lo cierto es que desde la decisión de la FED de no iniciar el fin de los estímulos que provocó unos nuevos máximos históricos del índice, la presión bajista es clara aunque moderada

jueves, 3 de octubre de 2013

El S&P500 se sigue apoyando en la media de 50

...aunque los futuros coquetean con perderla lo que sería un síntoma de deterioro de la situación en el corto plazo
Más de cerca:


miércoles, 2 de octubre de 2013

El cerebro de los inversores en bolsa (en inglés)


Situación gráfica del €/$


Dato de paro de Septiembre: se aprecian mejoras

Como ya comenté el mes pasado con los datos de agosto 2013 no difiere de la estacionalidad de los demás si bien parte de unos números mucho más altos. Sí se ve un cambio relevante respecto a años anteriores: como se puede apreciar es la primera vez en años que a finales de septiembre hay menos parados que a comienzos del año. Así pues, a pesar del dato mensual negativo, se mejora la perspectiva respecto a Agosto. Un mes no hace mucho y quizás en Octubre vuelva a empeorar el panorama pero algo es algo

Esto se debe a que este septiembre ha aumentado el número de contratos respecto al mismo mes del año anterior

Eso sí, un mes más el poco empleo que se crea es de peor calidad algo a lo que por desgracia debemos acostumbrarnos






Breve hstoria de las pensiones

Las pensiones públicas nacen de 2 ideas: los seguros y la Seguridad Social. El origen de los seguros está en Escocia; 2 ministros de la iglesia escocesa (calvinistas) fueron sus inventores en 1744; lamentaban tanto la suerte económica de las viudas y huérfanos de los clérigos que dieron con una solución: En vida darían un dinero para un fondo que invertiría para que, tras la muerte, hubiera dinero que destinar a los vivos. La clave estuvo en el correcto cálculo de cuánto dinero sería necesario para las contingencias, y ahí radicó su éxito. De hecho, sus fórmulas no difieren mucho de las actuales, basadas en probabilidades y estadísticas, y que llevan a que las compañías de seguros sepan cuanta prima deben pagar sus asegurados para afrontar todos los imprevistos y aún así ganar dinero. Aún ahora el  “scottishwidows” o “fondo de las viudas escocesas” es un participante famoso e importante en los mercados. 
La idea se extendió primero a los soldados y luego a toda la sociedad. El que los seguros privados pasaran a ser públicos, la idea de un fondo social para imprevistos tuvo su origen, según el profesor de Harvard Niall Ferguson, en Japón, porque tras el gran terremoto de 1923 las compañías privadas no se hicieron cargo de nada por ser una catástrofe natural. Aunque antes, en 1883, el canciller alemán Bismarck ya puso en marcha un seguro de enfermedad, y el término “Seguridad Social” fue inventado después, en la América de Rooselvelt, fue el país nipón el que universalizó un  fondo de asistencia social. Lástima que en realidad buscaba una mejor salud de los jóvenes, futuros protagonistas de los delirios bélicos del emperador. El “todos deben estar asegurados” no murió a pesar de la derrota en la II Guerra Mundial que empobreció al país; es más, la asistencia estatal japonesa recibió tal impulso que se contagió a la mayoría de los países que vieron que ante la destrucción de una guerra no se podía confiar en los seguros privados. La Seguridad Social se convirtió en algo común: el estado empezó a pagar si no trabajas, si estás enfermo, si eres viejo…eso sí, a cambio gran parte del sueldo se destina a todos esos “seguros”. Japón con esa filosofía se convirtió el siglo pasado en la segunda gran potencia mundial en pocas décadas.

En 1976 Milton Friedman demostró con la ecuación MV=PQ que algo fallaba. Es decir, que el dinero circulante y la velocidad del dinero es igual a precios y gastos. Es decir, a más dinero, más inflación. La inflación acaba con los beneficios del fondo de dinero público destinado a imprevistos ya que el dinero pierde y pierde valor. Es uno de los motivos por lo que ocurre lo que actualmente en España, que el dinero de los cotizantes actuales es el que paga las pensiones pasadas y no el dinero ingresado en su día. Para vencer a la inflación hacen falta inversiones más rentables pero que suelen ser más arriesgadas, como la bolsa, con lo que la pensión queda en manos de los vaivenes de los mercados financieros. En España ya tuvimos una gran polémica con ese tema en 2007. Volviendo a Japón, la alta esperanza de vida y el parón demográfico provoca que en la actualidad esté cerca el momento (unos 10 años) en que por cada pensionista sólo haya 2 trabajadores, la deuda pública agobia al país y muchos creen que la poderosa Seguridad Social del Japón acabará colapsando. 
La otra vía ocurrió en el Chile de Pinochet, de la mano del profesor de Chicago José Piñera, que diseñó el más famoso experimento de cambiar el sistema de Seguridad Social pública a otro de propiedad del cotizante y gestión privada. Entre 1979 y 1981 se implantó un sistema de pensiones que ofrecía –voluntariamente- darse de baja del sistema anterior y destinar el 10% de su sueldo a unos gestores que manejarían una cuenta a nombre del trabajador, es decir, el capital, ese 10%, seguía siendo de cada uno.El 80% de los trabajadores se cambió. El auge económico de Chile desde entonces, la reducción de la pobreza y la alta rentabilidad individual de los fondos de pensiones, parecen dar la razón a los defensores de este sistema. El problema del sistema chileno está en los trabajadores que no tienen empleo o que lo tienen de forma irregular y sus aportaciones son nulas o mínimas.
Puede parecer que entre ambos sistemas, el público y el chileno, la diferencia es sólo de gestión. Al fin y al cabo en ambos el estado nos tutela y obliga a los ciudadanos a que tengamos un seguro de pensiones, como lo tenemos a terceros si queremos conducir un coche o de vida para las hipotecas porque si no, habría millones que no lo tendrían y acabarían recurriendo al estado ante su insolvencia, y la clave sigue siendo la misma: aportar dinero toda la vida para que nos sea devuelto. Pero aunque el sistema público contrate a los mejores gestores e invierta en los mismos productos (por ejemplo en Francia más de la mitad de la hucha de las pensiones se invierte en bolsa), si los gestores privados de ese dinero se equivocan –o tienen la catadura moral de un Madoff- pueden perderlo todo (vimos en 2008 a jubilados norteamericanos obligados a volver a trabajar por culpa del desplome bursátil) mientras que si lo hacen los gobiernos tienen toda la estructura del estado detrás para auxiliarnos, por lo que también es un tema de seguridad. Es muy difícil ganar mucho sin arriesgar, por eso los fondos chilenos invierten mucho en renta variable, sobre todo nacional. Como la bolsa chilena las últimas décadas ha subido como un cohete ha ido muy bien pero, ¿y si hubiera bajado como la de Chipre?
Pero no es sólo la gestión o la seguridad, la gran diferencia entre ambos sistemas está en que el chileno es más “justo” individualmente porque cada uno recibe por lo que da pero por eso mismo es más socialmente injusto. A veces se nos olvida que el “estado del bienestar” se financia con las mayores aportaciones –en porcentaje y en términos absolutos- de los que más tienen, es decir, no recibimos lo mismo que aportamos, ni para bien ni para mal. Puede que uno piense que de lo que le cogen de su nómina sobra dinero para una operación de apendicitis en la vida y el par de veces al año que va al médico pero es gracias a lo que le quitan a Botín o al Corte Inglés –por ejemplo- que su padre puede tener gratis una operación a corazón abierto, dispone de una autovía hacia la ciudad donde pasar el “puente” o de un colegio para su hijo. Y si esto queremos mantenerlo –otra cosa es que no, y es una opción respetable- quizás tengamos que cambiar de mentalidad. No se exige que la educación pública sea económicamente sostenible, se intenta con la sanidad pero aún no ha ocurrido y sin embargo nos empeñamos en que las pensiones sí deben serlo. Ojalá se consiga, por supuesto, pero quizás deberíamos asumir que, como ocurre con la sanidad y el resto de servicios públicos, puede que debamos recibir todos lo mismo aunque algunos aporten mucho más que otros.