sábado, 31 de mayo de 2014

Evolución de la rentabilidad del bono a 10 años de varios países el último año

(se actualiza solo cada día)
ESPAÑA 
ITALIA
PORTUGAL
ALEMANIA
EUA
GRECIA 
Esta es la rentabilidad del bono a 2 años alemán:

Investment in the Euro Area: Why Has It Been Weak?

viernes, 30 de mayo de 2014

miércoles, 28 de mayo de 2014

Las 15 mujeres más poderosas según Forbes


RankNameAgeCountryCategory
#1Angela Merkel59GermanyPolitics
#2Janet Yellen67United StatesFinance
#3Melinda Gates49United StatesPhilanthropy/NGO
#4Dilma Rousseff66BrazilPolitics
#5Christine Lagarde58FrancePhilanthropy/NGO
#6Hillary Clinton66United StatesPolitics
#7Mary Barra52United StatesBusiness
#8Michelle Obama50United StatesPolitics
#9Sheryl Sandberg44United StatesTechnology
#10Virginia Rometty56United StatesTechnology
#11Geun-hye Park62South KoreaPolitics
#12Susan Wojcicki45United StatesTechnology
#13Indra Nooyi58United StatesBusiness
#14Oprah Winfrey60United StatesMedia
#15Irene Rosenfeld61United StatesBusiness

el oro en 2014


Las probabilidades de cada selección en el Mundial de Brasil según Goldman Sachs


Bill Gates


Me agradó mucho la buena acogida que tuvo entre los lectores mi artículo-resumen sobre Eduardo Barreiros, aparte de por la temática por el hecho de proceder de un documental de los muchos que suelo ver todas las semanas. Se me ocurrió que sería una nueva y original fuente de artículos el resumir alguno de ellos… sin embargo me di cuenta que nunca se me ocurre ver documentales de economía y que además los pocos que hay o están muy politizados o hablan de tiempos pasados por lo que busqué biografías de personajes que pudieran ser interesantes. Y recordé uno que vi de Bill Gates (“The Sultan of Software”) que paso a resumir:
Aunque tiene fama de ser un hombre que se ha hecho a sí mismo, lo cierto es que hay una cierta tradición familiar que le apoya. Su bisabuelo fue el fundador del First National Bank de Seattle y sus padres eran de clase media alta, de hecho su padre fue un prestigioso abogado y su madre consejera de varias empresas. No le faltaba dinero a la familia y perfectamente podía haber gozado de una alta calidad de vida sin esforzarse demasiado. De pequeño era muy curioso y leía incluso enciclopedias pero destacaba sobre todo en los juegos de mesa -donde demostraba su carácter ambicioso- como el Risk y el Monopoly, lo que quizás le dio la idea de convertirse en un magnate con un poco de suerte. En 1962 la Exposición Universal de Seattle le impactó -aunque sólo tenía 7 años- ya que en ella se adivinaba un futuro en el que los ordenadores serían clave. El joven Bill Gates fue un preadolescente problemático, muy bueno en matemáticas pero malo en comportamiento. Eso llevó a que sus padres le cambiaran de la escuela pública al mejor colegio privado de Seattle. La calidad de esta escuela provocó que el joven Gates pudiera tener acceso a un ordenador que algún millonario acababa de donar a la institución. Pasaba mucho tiempo enganchado a ese rudimentario y gigantesco ordenador junto a un alumno 2 años mayor: Paul Allen. Ambos competían por escribir los mejores códigos de ordenador y pronto el pequeño destacó sobre el mayor.  Su primer gran logro juntos fue en 1970: un programa para medir el tráfico de la ciudad que vendieron por 8500€.  Bill Gates es un niño metódico, incluso tenía un contrato con su hermano mayor para usarle el guante de beisbol, y esta obsesión por la legalidad y claridad de las transacciones le sirvió de mucho en su futuro, así como el encontrar diversión en la competitividad, algo típico de su infancia y adolescencia.En el verano de 1972 trabajó temporalmente como ayudante en el Senado en Washington y en otoño junto a Allen pretenden dejar el colegio para trabajar como informáticos. La presión familiar le lleva a acabar sus estudios y entrar en Harvard en 1973 pero no le interesaban los estudios, se pasaba el día -y en numerosas ocasiones toda la noche- en la sala de ordenadores, muchas veces jugando con ellos. También destacaba como jugador de póker. A finales de 1974 la llegada del primer “miniordenador” Altair 8800 llevó a que Paul Allen convenciera a Bill Gates de presentarse en la compañía fabricante y ofrecerse a crear el software, algo que consiguieron en dos meses. El éxito llevó a que dejara Harvard en el último año para disgusto de sus padres y creara junto a Allen y en Alburqueque -sede de Altair- Microsoft en el verano de 1975. Ya entonces surgió una polémica muy actual: Bill Gates defendía que el software no debía ser pirateado sino que los creadores debían cobrar dinero por su uso, que no tenía sentido que se respetara la creación del hardware pero no la del software, algo que le enemistó con la “comunidad informática” y contra el dueño de Altair, al que venció en un juicio. Tras este conflicto Microsoft se traslada a su ciudad, Seattle, y empieza a vender a otras empresas.
La madre de Bill Gates, superado el disgusto por ver a su hijo abandonar los estudios (y “perder” el dinero que costaba Harvard), utilizó sus contactos para que IBM -la en ese momento número 1 del mundo en venta de ordenadores- contactara con Microsoft a finales de 1980 para la creación de un nuevo sistema operativo. IBM empezó ninguneando a Bill Gates, de apariencia infantil y larga melena, pero él les resolvió el problema rápidamente, compró un sistema operativo existente por unos 5 millones de € y lo adaptó a los ordenadores IBM: se llamaba MSDos. Y consiguió un acuerdo por el que IBM tenía que pagar a Microsoft cada vez que instalaba su sistema en cada uno de sus ordenadores. Para colmo, al no haber establecido ninguna exclusividad, Microsoft siguió sirviendo a otra empresas de la competencia de IBM e incluso trabajó con Apple, del visionario Steve Jobs.
En 1983 Microsoft ya tenía el 30% del mercado mundial y Bill Gates aún no tenía ni 30 años. Aunque ya era millonario, no le gustaba hacer alardes y por ejemplo apenas viajaba en primera en los aviones, se dedicaba a motivar a sus empleados rechazando por principio sus iniciativas y era considerado un excéntrico que se dedicaba a preguntar a las chicas con las que salía acerca de su coeficiente intelectual. Algo que le marcó ese año fue que Paul Allen fue diagnosticado con el mal de Hodkings (cáncer) y aunque remitió esto dejó solo a Bill Gates en el día a día de la compañía. En Abril de 1984 era portada en la revista Times. En 1986 lanza el Windows, que es recibido con frialdad por la crítica ya que, entre otras cosas, dicen que “el uso del ratón y los iconos es más aburrido que en el Macintosh de Apple” , de hecho el Windows estaba en parte basada en Macintosh pero la demanda judicial de Apple no prosperó ya que en su momento Apple no había inscrito la patente del software y el producto final de Microsoft era diferente. Los consumidores también juzgaron y se decantaron pro el sistema de Bill Gates.
En 1986 saco la compañía a bolsa quedándose con el 45%, lo que le convertía en multimillonario con 31 años, y siguió manteniendo el poder. Considerado por la competencia como despiadado y con grandes enemigos ese año tuvo una prueba de fuego: justo cuando el emrcado de PCs había despegado IBM se descuelga con su propio sistema operativo llamado OS2, que a su vez también había nacido gracias a aportaciones de Microsoft, lo que suponía un doble peligro para Microsoft: la competencia y la pérdida de un importante cliente. Pero los usuarios volvieron a decidir y cuando el 22 de mayo de 1990 aparece el Windows 3.0 Microsoft alcanza prácticamente el monopolio ante la caída de toda su competencia. Esto provoca la ira de muchos y en 1993 interviene el Departamento de Justicia de los EUA porque considera abusivo que Microsoft cobre a los fabricantes de ordenadores por todos los PCs que vendían aunque no tuvieran el software Microsoft. En Julio de 1994 se cerró el caso al aceptar cambiar su forma de cobro a las compañías. Todos estos problemas llevaron a un cierto descrédito de la compañía que llevó a Bill Gates a una campaña mediática en la que llegó a aparecer vestido de Mr. Spock, utilizando su buena imagen pública para aumentar el prestigio de la compañía.
Al fin encuentra una pareja estable y se casa en 1994 con una empleada de alto rango de su propia compañía. Ese mismo año su madre muere por cáncer y eso trastoca sus prioridades. De hecho, empieza a interesarse por obras filantrópicas continuando la labor materna en áreas como la educación y la sanidad. Su éxito profesional no cede y el Windows95 es recibido con elogios, y en el campo personal en 1996 tiene una hija. Gasta su dinero en una vivienda gigantesca y en algunas excentricidades como por ejemplo el cuaderno original de notas de Leonardo Da Vinci por el que paga 30 millones de euros. Quizás por tener su vida personal más llena no es capaz de valorar el auge de internet y el navegador Netscape le adelanta en ese terreno en 1997. Para contrarrestarlo decide predeterminar el Explorer con cada copia del Windows.
A finales de 1997 el Departamento de Justicia acusó a Microsoft de violar el acuerdo de 1994 al obligar a los fabricantes de computadoras que instalaban Windows 95 a la inclusión de Internet Explorer. El gobierno sostuvo que la compañía se estaba aprovechando de su posición en el mercado de los sistemas operativos para obtener el control de los exploradores de Internet. También Sun Microsystems le demandó por la utilización del JAVA y aunque se comprometió finalmente a vender Windows sin Internet Explorer o a incluir Navigator, el explorador de Netscape, las demandas obligaron a modificar algunos contratos y la política de precios. En años de pleitos -también en Europa- en general perdió los juicios a pesar de recurrirlos y alargarlos en el tiempo.
Al ser el documental realizado en 1998 el artículo debería acabar aquí pero añadiré que en estos últimos años la sensación que hay es que tanto Bill Gates como Microsoft han perdido el impulso y se han convertido en un personaje y una empresa tradicional desbordada por otras -como Google o Apple- a las que parece sirvió de revulsivo la crisis de las .com de principios de este siglo. Su sistema operativo -y sus aplicaciones asociadas- siguen siendo preponderantes pero pocos creen que esa supremacía se mantendrá en el tiempo. En cualquier caso, Bill Gates es de los personajes que en la Historia más ha ayudado a cambiar el mundo en menos tiempo y sin él sería difícil de entender el final del siglo XX.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Cuando la ficción describe la realidad


La productora de José Luís Moreno rodó hace unos años una serie titulada “Aquí no hay quien viva” que emitió Antena3 y que tuvo una secuela, que aún emite Telecinco, llamada “La que se avecina”. Ambas relatan en clave de humor las vidas de los vecinos y las disparatadas y casi surrealistas relaciones entre ellos. Además de entretenidas, pueden considerarse como un ejemplo claro del momento en que fueron realizadas.
En la primera se engloban los últimos años de crecimiento económico y en general la primera legislatura de ZP: el presidente de la comunidad no para de hablar de talante, una pareja gay decide casarse, las únicas crisis de las que se habla son de las de pareja y en general los problemas económicos parecen temporales y de fácil solución. Es también fiel reflejo de la burbuja inmobiliaria: los alquilados aspiran a ser propietarios (incluso el portero llega a alcanzar su sueño de ser propietario de su portería), un constructor no ceja en el empeño de querer comprarles el piso a todos, si algún piso sale a la venta, rápido salen ofertas y el banco concede la hipoteca en horas…
En las primeras temporadas de “La que se avecina” ya se empieza a perfilar el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis, es como un compendio de la segunda legislatura de ZP. Comienza la serie con una escena en la que una joven pareja de novios está a punto de firmar la compra de una vivienda y los vendedores les animan diciéndoles que “40 años de hipoteca no es nada, pasan enseguida”. Tras efectuarse la operación y quedarse solos uno de los vendedores le dice al otro: “ya hemos vendido otro zulo de 60 metros por el doble de lo que vale. Deberían meternos en la cárcel”. Precisamente la “novia” debe vender el piso a los pocos días porque al romper su prometido con ella ya no tiene dinero para la hipoteca si bien el caso más curioso es el de uno de los vendedores, mileurista él, que se alegra porque por sorteo le ha tocado un piso de protección oficial por el que debe pagar mil euros todos los meses y no se lo dan hasta dos años después. Total, que como sus ingresos mensuales netos no existen, tiene que humillarse a vivir con su hermano porque no le queda dinero para nada. Su compañero de trabajo no para de criticar la esclavitud de los hipotecados y él vive en casa de su abuela. Eso sí, cuando necesita sitio para alguna cita íntima, tiene que estar pidiendo favores. Para colmo, llega un momento en que la abuela muere y se descubre que tenía una hipoteca inversa y la casa que esperaba heredar se la queda el banco con lo que acaba humillándose también para poder vivir con el hermano del compañero también.
Constantemente se hacen en “La que se avecina” referencias a la crisis económica e inmobiliaria: desde la que comienza a cultivar marihuana para venderla y que empezó a hacerlo “en cuanto empezó a subir el Euribor” (2008) el mayorista de pescado que cada vez vende más sardinas y menos marisco, el informático que –agobiado por la hipoteca- insiste en que su mujer trabaje, el local comercial (primero peluquería y luego bar) que no tiene clientes… La comedia acaba suavizando los dramas pero es evidente el cambio con la serie original. Hay una pareja con 3 niños que son también un ejemplo típico del que hemos hablado muchas veces. Viven totalmente por encima de sus posibilidades cuando él es un simple empleado de banca y ella apenas tiene ingresos. Eso sí, gastan mucho en aparentar: las hijas están apuntadas a colegios privados y clases de golf, contratan una asistenta cuando ven que otra vecina lo hace… Por supuesto al ser una comedia se exageran muchas situaciones –por ejemplo, hasta llegan a robar cartones de leche a los vecinos- pero seguro muchos conocen a gente así. Él acaba perdiendo el trabajo, están agobiados con la hipoteca pero ninguno aprende a reducir el gasto. Incluso él pide prestados 50 mil euros a un vecino para comprar un piso más grande. En la última temporada le desahucian y se va a vivir al párking. Todo un símbolo: de conceder hipotecas a vivir casi en la calle.
Como típicas comedias españolas tienen ambas el error de caer en tópicos, algunos muy injustos (los personajes ricos suelen ser estúpidos por ejemplo) pero hay otros que están ciertamente basados en la realidad. Uno de estos es la corrupción urbanística, “Aquí no hay quien viva” termina con un constructor comprando todo el edificio –ubicado en pleno centro de Madrid- para construir un rascacielos y cuando alguien le recuerda que eso está prohibido en esa zona, le hace ver que tiene comprado al concejal de turno. El edificio de “La que se avecina”, está construido ilegalmente y el constructor soborna con dinero, un apartamento y dos plazas de garaje al político encargado para que no derribe la construcción.
Por desgracia, también refleja una realidad: España es un país de pícaros muchos de los cuales en cuanto tienen agobios económicos se olvidan de todo lo demás, incluidos los reparos éticos y morales: desde obviar las ordenanzas de seguridad a utilizar los trasteros como locales donde se practica la prostitución pasando por tener empleados sin contrato. ¿Somos realmente así, un país con una mayoría de población que por ahorrar dinero o por no gastarlo es capaz de defraudar, renunciar a principios morales y negar derechos a otros? Parece que sí.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La perversión semántica es demasiado habitual


Según Ludwig Wittgenstein, los problemas filosóficos no son más que una consecuencia del mal uso de las palabras
Una misma palabra esconde muchos significados pero nos engañan haciéndonos creer que es el mismo. Y es que el lenguaje es bastante limitado, por ejemplo yo soy aficionado a comprar café en cápsulas, he calculado que cada taza de café me sale 6 veces más cara que comprando un paquete de café molido y elaborarlo en una cafetera “normal”. Ambos productos resultantes se denominan café, y por lo tanto cualquier estadística puede decir que yo pago 6 veces más que otro por lo mismo –aunque para mi paladar sea muy diferente- y si me voy a Turquía y me pido un café aunque se denomine igual tampoco tiene el mismo sabor que si me lo tomo en un bar inglés. En los mercados financieros el ejemplo más socorrido de denominar a algo de diferente valor de la misma forma lo tenemos con las divisas, y lo cierto es que “cuela” en la población.
Tenemos el típico ejemplo del $, que se llama igual ahora que en 1933 cuando el poder adquisitivo del dólar de entonces es de 6 centavos en la actualidad. La inflación es la culpable pero si nos vamos por ejemplo a Argentina, nos encontramos con otro factor: las devaluaciones. Por ejemplo, un peso de 1992 es igual que 10.000.000.000.000 pesos de 1881
Peso Moneda Nacional1881
Peso Ley1970100 Pesos moneda nacional
Peso argentino198310.000 Pesos Ley
Austral19851.000 Pesos Argentinos
Peso199210.000 Australes
Convertibilidad entre las distintas monedas
1 peso ( año  1992 ) =10.000  Australes ( año 1985 )
1 peso ( año  1992 ) =10.000.000  Pesos Argentinos ( año 1983 )
1 peso ( año  1992 ) =100.000.000.000 Pesos Ley ( año 1970 )
1 peso ( año  1992 ) =10.000.000.000.000 Pesos moneda nacional (año 1881)
Para hacernos una idea más clara y actual, durante 10 años -hasta el 7 de enero de 2002- el gobierno mantuvo la ficción de equiparar 1 peso a 1$, a día de hoy para conseguir 1$ hacen falta casi 4. Y como vemos, se sigue llamando peso, aunque si un argentino viaja a Europa su poder adquisitivo se haya reducido a una cuarta parte en lo que llevamos de siglo.
Esto no es nuevo, en época romana a la moneda se la llamó igual durante siglos si bien iban rebajando su valor constantemente

Con las bolsas ocurre lo mismo, de nada sirve que las acciones suban si suben menos que la inflación. Si miramos un gráfico de largo plazo de algunos índices con y sin ajustar la inflación, vemos unas diferencias sustanciales que a muchos se les escapan. Un caso extremo ocurrió con la bolsa de Israel con la hiperinflación de los años ´80 del siglo pasado. Este es el gráfico comparativo de la rentabilidad de la bolsa (6500%) y de cómo la hiperinflación fue tan alta que a pesar de eso en 15 años no se ganó –en la práctica- nada:

No es un caso aislado de un pequeño país y un corto periodo de tiempo, algo similar ocurrió en la bolsa americana por aquellas fechas, el índice parecía subir mucho pero como también subía la inflación el resultado fueron 25 años sin beneficios reales:
Como vemos, la diferencia es enorme. Y se da también este siglo:
También en las cifras –incluso en las oficiales- hay cierta tendencia a la uniformidad que lleva a graves imprecisiones a la hora de comunicar datos y es otro grave caso de perversión de las palabras. Me refiero por ejemplo a las estadísticas de inflación, sueldo medio etc. pero especialmente las que se refieren al mercado hipotecario.  ¿Cómo es posible que se sumen un piso de 100 años y 40 metros cuadrados situado en un pueblo pequeño y mal comunicado, con un ático céntrico, amplio y moderno de San Sebastián y se pretenda extraer alguna conclusión sobre precios medios o evolución del número de hipotecas? Pues se hace.
Por último, aunque hay muchos más ejemplos, tenemos el debate sobre las fuentes de las noticias. Si cogemos a un catedrático de economía y a un buen periodista económico, al primero le preguntas sobre cualquier teoría y te cita de carrerilla el contenido, las interpretaciones y la evolución histórica de la misma, y al otro le cuestionas sobre lo que de verdad ha querido decir en una rueda de prensa el consejero delegado cuando presenta los resultados de una compañía y resulta que sabe leer entre líneas si realmente han sido buenos o malos por encima de las frías cifras. Eso sí, de los mercados financieros conocen más bien poco, cualquiera de los cientos de brokers en activo que hay en España, sin tener estudios específicos, tiene más conocimiento del funcionamiento real de éstos. Por ejemplo, en el mercado de deuda pública española habrá en activo unos 100 brokers a los que podemos sumar 200 o 300 traders de bancos y sociedades de valores especializados en el producto y otros tantos que están en las mesas de distribución de las entidades financieras. Pongamos que hay mil personas que de primera mano saben realmente lo que pasa a diario en la negociación, si cogemos a uno sólo de ellos y le preguntamos tendrá más fiabilidad sobre lo que pasa que el FT o que Paul Krugman pero por desgracia al gran público lo que le llega es lo que dicen éstos.